1. Planificar
Esta primera etapa se trata de delimitar las
siguientes preguntas:
¿Qué es lo que deberíamos comparar?
¿Frente a quién deberíamos compararnos?
Puede parecer bastante sencillo. No obstante, aquí es donde radica el inicio y éxito de todo un proceso de benchmarking, ya que se requiere un análisis detallado para identificar las principales fallas en tus procesos de negocio, determinar cómo serán resueltos y quién o quiénes serán los ejemplos a tener en cuenta.
2. Hacer
Esta segunda etapa puede resumirse con la acción de responder: ¿cuál es toda la información que debemos recolectar? Una vez que hayan seleccionado las empresas que más se acercan a los modelos de negocio previstos, es vital saber cuáles son todos los datos que se requerirán y a los que serán sometidas las organizaciones seleccionadas.
3. Controlar
Esta tercera etapa precisa de un análisis de la información reunida, con el objetivo de hallar las recomendaciones e identificar las mejores prácticas para llevarlas a cabo. Los dos aspectos más importantes que determinar son los siguientes:
Brechas de desempeño entre las compañías
Facilitadores del proceso para el mejoramiento
de procesos
Después de tener esta información aterrizada, el fin es que sirva como comparación entre los procesos de tu empresa con los de otras compañías, reconociendo las mejores prácticas para aplicarlas internamente.
4. Actuar
La etapa final se trata de la adaptación,
mejoramiento e implementación de los facilitadores previamente identificados.
Como ahora sabes, el propósito de un benchmarking es introducir los cambios
necesarios (y los más adecuados) para aumentar el desempeño de tu empresa y
mejorar tu productividad.
Comentarios
Publicar un comentario